AYUDAS ERGOGÉNICAS LEGALES Y SU UTILIDAD

marzo 14, 2011

Este trabajo igual es un poco antiguo, desconozco la fecha, Christophe fue el medico ofial de la seleccion española de atletismo en el PEKIN 2008 por lo que creo que es una referencia interesante de leer.




Christophe Ramírez Parenteau *
Juan Manuel Alonso Martín **
* Especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte
Médico adjunto de la  Real Federación Española de Atletismo
** Especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte
Director Servicios Médicos de la Real Federación Española de Atletismo
RESUMEN:
Periódicamente se mejoran los récords mundiales de muchas disciplinas deportivas, lo cual se debe a una multitud de factores, todos ellos importantes. La incorporación de una proporción cada vez mayor de la población mundial, el desarrollo de las ciencias del entrenamiento, la aparición de nuevas tecnologías y materiales, los diseños arquitectónicos y técnicos de las superficies deportivas, las técnicas psicológicas de optimización del rendimiento, junto con el desarrollo de la medicina deportiva han contribuido a esa constante mejora.
Por ergogenia entendemos aquello que mejora la producción, el control y/o la eficiencia de la energía, permitiendo aumentar el rendimiento. Eso se puede conseguir cuidando la nutrición, empleando ayudas fisiológicas, por medios de apoyo psicológico, con el desarrollo de medios biomecánicos, o mediante aportes de tipo farmacológico.
De entre las ayudas farmacológicas conviene distinguir aquellas que tienen una base científica innegable como pueden ser la creatina, la cafeína o el bicarbonato. Otras disponen de una base científica discutible, como los antioxidantes, los aminoácidos y el glicerol. En un tercer grupo están los que carecen de base científica, entre las que se pueden citar el Ginseng, el picolinato de cromo, la carnitina, la coenzima Q-10, la inosina y los triglicéridos de cadena media. Por último existe un grupo de ayudas que todavía están pendientes de estudio para ver en cual de los otros tres grupos se los incluye, aquí podremos hablar del calostro, el beta-hidroxi-beta-metil butirato y los precursores de hormonas masculinas.
Palabras clave: Ergogenia, deporte, fármacos
INTRODUCCIÓN:
A lo largo del siglo XX el deporte mundial a sufrido una magnífica transformación desde la reimplantación de los juegos olímpicos hasta el momento actual. A lo largo de estos años los expertos estadísticos de cada disciplina deportiva han hecho multitud de estudios valorando la evolución de las mejores prestaciones mundiales y haciendo una estimación de un teórico tope máximo, que no debería ser superable. A pesar de ello siguen cayendo año tras año nuevos récords mundiales en todos los deportes.
 Esa constante mejora se debe a múltiples causas:
 En primer lugar la revolución socio-deportiva, habiendo pasado el deporte de ser algo elitista a un fenómeno de masas, habiendo mayor número de deportistas y de deportistas de distintas culturas y razas, es lo que algunos han pasado a llamar un aumento del almacén genético de potenciales campeones. Así por ejemplo la incorporación de los hombres de raza negra ha revolucionado el baloncesto profesional americano y mundial o el atletismo.
 Un segundo aspecto fundamental ha sido el desarrollo sufrido por la ciencia del entrenamiento, ya que actualmente los entrenadores  tienen una preparación técnica teórica de gran valor lo que se asocia a unos estudios científicos serios que han sabido aplicar al entrenamiento diario. Esto hace que las habilidades técnicas del deportista, su nivel físico y sus estrategias psicológicas se puedan optimizar hasta límites todavía difíciles de determinar. Un ejemplo claro de este cambio ha sido el desarrollo sufrido durante los años 60 y 70 por los entrenadores de los países de la órbita soviética, que ofrecieron al mundo una información y una formación científica de primer nivel.
 La aparición de nuevos materiales y nuevas tecnologías ha permitido incorporar al deporte nuevos elementos que han permitido unas ventajas biomecánicas innegables. Así el uso de botas en fútbol con una infinidad de detalles que permiten imprimir al balón trayectorias curvas, el uso de superficies que permiten a los gimnastas realizar unos saltos prodigiosos, o unas pértigas que permiten saltar a más de seis metros de altura.
 Por otro lado la ayuda de arquitectos en el diseño de instalaciones deportivas junto con un desarrollo de la medicina del deporte han permitido aumentar la eficiencia del entrenamiento y de la actividad deportiva, intentando llevarla al límite. Ese límite que tanto nos preocupa tiene unos componentes claros al menos a nivel genético y técnico. A nivel genético, la composición muscular, con la diferente proporción de fibras musculares que determinarán parámetros como el VO2 max; Factores como la altura y el peso, la habilidad motora con sus componentes neurológicos, etc. Son factores que difícilmente podremos modificar. Del punto de vista del entrenamiento el control fisiológico de la producción de energía, el psicológico controlando el gasto energético, o mejor dicho evitando el mal uso, y la biomecánica que nos ayuda a hacer un mejor uso de la energía son factores en los que sí podremos influir pero no son los que nos interesan hoy. Otro aspecto de la medicina del deporte en la que podemos actuar en gran medida es en las ayudas ergogénicas.
DEFINICIÓN: 
La palabra ergogenia procede de las griegas “ergos”, trabajo, y “genan” generar, que lo que estaríamos hablando de aquellas ayudas con las que facilitaríamos la producción, el control o la recuperación tras realizar un trabajo. Pero este concepto lo definió muy claramente Williams en el año 1989 como “Procedimiento o agente que mejora la producción, el control o la eficiencia de la energía, que proporciona al deportista una ventaja que le permite rendir por encima y más allá de lo que conseguiría s con su habilidad natural o el entrenamiento”
La producción de la energía se puede mejorar con el aumento de la masa muscular, la activación de las vías metabólicas, el aporte de substratos necesarios o impidiendo la acumulación de sustancias de desecho que puedan entorpecer las vías metabólicas que estamos trabajando.
La mejora del control de la energía es un aspecto fundamentalmente psicológico, en el que se busca aminorar o eliminar factores que interfieren con el buen funcionamiento de nuestro deportista.
La mejora mecánica consiste fundamentalmente en aumenta la eficacia del gesto deportivo consiguiendo el máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo posible, para ello necesitaremos ganar masa muscular en algunas regiones anatómicas, mejorar los complementos técnicos utilizados, como por ejemplo las zapatillas, el uso de plantillas, y minimizar los efectos adversos, utilizando musleras, coderas o elementos de protección como un casco.
CLASIFICACIÓN DE AYUDAS ERGOGÉNICAS:
Ya en el año 1989 Williams hizo un intento de clasificas las ayudas ergogénicas y las dividió en:
- Nutricionales
- Fisiológicas
- Psicológicas
- Mecánicas o biomecánicas
- Farmacológicas
 Consideraríamos ayuda nutricional a una adecuada alimentación, distribuyendo adecuadamente los carbohidratos, ácidos grasos y proteínas en las distintas ingestas, con el adecuado aporte de agua, vitaminas y oligoelementos. En este apartado podríamos incluir el uso de sales, barritas energéticas, infusiones de plantas (consideradas medicinales o no).
 Se consideran ayudas fisiológicas aquellas medidas que tomamos con el objeto de modificar algunos aspectos de la fisiología del deportista, ejemplos de ello son la oxigenoterapia, las estancias en altura o de forma artificial en cámaras hipobáricas, o hiperbáricas.
 Las técnicas psicológicas aplicadas a la mejora del rendimiento son muy diversas, podemos citar por ejemplo la visualización, las técnicas de concentración, o la relajación autógena.
 Como ayuda biomecánica podemos citar el diseño de prendas o vehículos que buscan una mayor penetración en el aire o el agua, la mejora en las superficies deportivas o de los artefactos utilizados.
 Las ayudas farmacológicas son las que más nos interesan en esta ocasión y que llamaremos preferentemente ayudas ergogénicas nutricionales, como las clasificaron y definieron muy claramente en 1993 Burke y Read. Son  aquellas que contienen nutrientes u otros componentes alimenticios en cantidades mayores que los requerimientos mínimos o las cantidades normales en los alimentos, proponen un efecto ergogénico a menudo por efecto farmacológico en vez de fisiológico, con frecuencia se  basan en argumentos anecdóticos o teóricos antes que científicos y generalmente no son recomendados por expertos en nutrición deportiva excepto cuando ensayos científicos hayan documentado un efecto ergógénico.
LA EVIDENCIA CIENTÍFICA: 
Este último punto es el fundamental pues no podremos nunca hablar de ayuda ergogénica farmacológica mientras no exista evidencia científica, que es la que nos dará la seguridad tanto del efecto ergogénico como de la ausencia de efectos secundarios. Para llegar a ella necesitamos partir de una hipótesis que parta posiblemente de un soporte anecdótico, de un efecto placebo o de una respuesta individual, y con una línea de trabajo adecuada intentaremos confirmarla. Para llegar a la confirmación realizaremos un ensayo clínico, para el cual reclutaremos un número suficiente de sujetos entrenados, haremos uso de un placebo, utilizaremos un diseño cruzado, con asignación aleatoria, para realizar un ensayo doble ciego Tendremos que normalizar en este caso el estado nutricional y deportivo para evitar factores que alteren el estudio, diseñaremos las condiciones experimentales en función del efecto ergogénico buscado, elegiremos parámetros de medición adecuados, aplicando una prueba de esfuerzo adecuada. Por fin adoptaremos un protocolo de suplementación acorde con las normas éticas y tras la realización del ensayo interpretaremos los resultados para posteriormente publicarlos para que otros autores realicen estudios confirmatorios. Todo este proceso que he mencionado aquí de forma telegráfica debe ser realizado por profesionales expertos que realizarán cada paso con todo lujo de detalles.
CLASIFICACIÓN DE AYUDAS ERGOGÉNICAS FARMACOLÓGICAS:
Volviendo a la clasificación dada por Burke en 2000, y teniendo en cuenta el apartado anterior diferenciaremos las ayudas ergogénicas nutricionales con base científica evidente, con base científica discutible, sin base científica sustancial, y nuevos suplementos que todavía no tienen base científica.
1. CON BASE CIENTÍFICA:
 Dentro de las ayudas ergogénicas con base científica cabe destacar la creatina, la cafeína y el bicarbonato.
 1.1. CREATINA
 La creatina acelera e incrementa la tasa de resíntesis de fosfocreatina durante al recuperación de ejercicios repetidos de alta intensidad, por ello puede mejorar el rendimiento en repeticiones de ejercicios máximos de 6 a 30 segundos de duración espaciados por intervalos de 20 segundos a 5 minutos al aminorar la pérdida de fuerza o potencia que se suele dar en estos casos. Dicho con otras palabras, retrasa la aparición de fatiga y promueve una más rápida recuperación entre series. En ejercicios cortos aislados o en ejercicios aeróbicos no tiene ningún efecto ergogénico demostrado. Por otro lado produce un leve incremento de la masa muscular al estimular la síntesis de proteínas miofibrilares.
 De entre los posibles efectos perniciosos se encuentran casos en que produce nauseas, diarrea, dispepsias gástricas y cefaleas. Al fomentar la retención de agua a nivel muscular, puede darse un pequeño aumento de peso, molestias musculares (a estos sujetos les llamamos “no respondedores”), alteraciones del equilibrio hidro-electrolítico, por lo que se recomienda incrementar al ingesta hídrica, y en casos graves podrían darse problemas renales.
 1.2. CAFEÍNA
 La cafeína ejerce un estímulo sobre el sistema nerviosos central, el corazón, la diuresis por liberación de adrenalina. Por ese aumento de acción catecolaminérgica y la consiguiente elevación del AMP-cíclico se produce una mayor lipolisis en tejido adiposo y en muscular, luego un mayor nivel de ácidos grasos en plasma y de triglicéridos en el músculo con lo que se consigue un ahorro de glucógeno, que podría llegar a los 15-20 minutos de ejercicio. Por otro lado también se reduce la percepción de esfuerzo y se aumenta el reclutamiento de unidades motoras.
 Se han descrito problemas asociados a su ingesta, fundamentalmente al sobrepasar los 12mg/kg de peso y en casos de uso continuado, como son molestias gastrointestinales, deshidratación, el síndrome de cafeinismo (nerviosimo, ansiedad, temblores y palpitaciones) hipertensión y arritmias.
1.3. BICARBONATO
 Con la administración de bicarbonato el efecto buscado es incrementar los niveles plasmáticos del mismo con objeto de retrasar la aparición de la fatiga en ejercicios en los cuales el metabolismo anaerobio sea preponderante, al aumentar la capacidad de tamponamiento extracelular y de eliminación de hidrogeniones musculares. Se suponen otros mecanismos de acción desconocidos. El problema es que existe una gran variabilidad de respuesta individual, y sólo sería efectivo en ejercicios que supongan un trabajo extra de la capacidad tampón del sujeto.
 Como efectos secundarios se han descrito nauseas, molestias gastrointestinales, diarrea, y si las dosis son elevadas alcalosis metabólica (con espasmos musculares, arritmias, etc.).
2. CON  BASE CIENTÍFICA DISCUTIBLE:
 Dentro del segundo grupo, de las ayudas con base científica discutible se incluyen los antioxidantes, los aminoácidos (de cadena ramificada, el grupo arginina-ornitina-lisina, y la glutamina) y el glicerol.
 2.1. ANTIOXIDANTES
 La vitamina C es un antioxidante pero no existen datos objetivos que indiquen mejora en el VO2max o en el umbral láctico. Se conoce un efecto positivo sobre las infecciones el tracto respiratorio superior con la administración durante y tras ejercicios extenuantes, pero sin demostrar la relación. No se conocen datos que soporten que su suplementación sea beneficiosa durante el entrenamiento. A pesar de ello es una sustancia ampliamente utilizada y a veces en cantidades excesivas.
 Si bien la administración de vitamina E viene asociada a una disminución de la peroxidación lipídica durante el entrenamiento, ningún trabajo ha mostrado de manera concluyente que su suplementación mejore el rendimiento.
2.2. AMINOÁCIDOS
 La administración de aminoácidos de cadena ramificada retardaría la aparición de fatiga al reducirse  la caída de sus niveles en plasma lo que atenuaría el aumento de los niveles de triptófano, reduciendo así la posibilidad de fatiga que la acompaña.
 Arginina, Ornitina y Lisina: Su administración promovería un aumento de secreción de la hormona de crecimiento, produciendo un aumento de la masa muscular y disminuyendo el peso graso. La arginina y la ornitina consumidos junto con carbohidratos estimulan la liberación de insulina que también tiene un efecto anabolizante.
3. SIN BASE CIENTÍFICA:
 En el tercer grupo están las ayudas que carecen de base científica sustancial, y entre ellos contamos el Ginseng y sus derivados, el picolinato de cromo, la carnitina, la coenzima Q-10, la inosina y los triglicéridos de cadena media.
 3.1. GINSENG
 La literatura existente sobre el Ginseng es escasa al menos en revistas científicas de prestigio, además en la mayoría de los estudios realizados los deportistas no eran atletas entrenados. Por otro lado existe un problema con la variabilidad del contenido en ginsenósidos en los preparados comerciales, con lo que en la mayoría de los casos la dosis de ginseng varía mucho de un comprimido a otro, salvo honrosas excepciones en que las muestras están bien estandarizadas.
3.2. CARNITINA
 Con respecto a la carnitina, que al ser un transportador intramitocondrial de lípidos, un aumento en sus niveles produciría una mayor degradación de las grasas, con mayor aporte energético, pero muy pocos estudios muestran resultados favorable, sin embargo mucho son los que no muestran ningún resultado. No existen estudios sobre su efecto en el tejido graso. Por otro lado la forma activa es la L-carnitina, y la ingesta de D-carnitina causa deplección y deficiencia del isómero L.
4. PENDIENTE DE CLASIFICACIÓN:
 El grupo que reúne a los suplementos, de reciente aparición o no, que todavía carecen de base científica suficiente y están pendiente de ubicación en alguno de los otros tres grupos. Aquí se incluyen el calostro, el beta-hidroxi-beta metil butirato y los precursores de hormonas como la androstendiona, la dehidroepiandrosterona, la 19-norandrostenediona y otros metabolitos intermediarios de la producción de testosterona.
4.1. CALOSTRO
 Una suplementación con 20-60 gramos diarios de calostro en 42 ciclistas ha mostrado una mejora pequeña pero significativa en una contra-reloj, lo cual parece interesante pero parece prematuro interpretar este dato como lago favorable.
 4.2. BETA-HIDROXI-BETA-METIL BUTIRATO
 De la misma forma el beta-hidroxi-beta metil butirato, conocido como HMB, ha mostrado estar asociado a una ganancia de peso magro y de fuerza.
4.3. PRECURSORES DE TESTOSTERONA
 Todos los precursores hormonales de la testosterona son por desgracia célebres en el mundo deportivo, y están incluidos en las listas de productos dopantes susceptibles de ser detectados en controles anti-dopaje por lo que se da una doble circunstancia. La primera es que solo por estar prohibido ya dispone una “aureola” de sustancia casi mágica, y por otro lado como “nadie” la está utilizando y “nadie” puede publicar sus resultados, luego no son conocidos, ni demostrados, ni refutados.
 En la práctica diaria, en los Servicios Médicos de la Real Federación Española de Atletismo utilizamos ayudas incluidas en los distintos grupos independientemente de su base científica. De forma general, ya que las ayudas varían mucho en función de la prueba realizada, el nivel de entrenamiento y la fase de la temporada, utilizamos inmunoestimulantes, antioxidantes, defatigantes, creatina, aminoácidos de cadena ramificada y esenciales, estimulantes legales, complejos vitamínicos, ginseng, etc.
5. SUPLEMENTOS DIETÉTICOS:
 Por último nos queda comentar algo sobre los suplementos dietéticos que según Burke y Read definieron en 1993 son aquellos que contienen nutrientes en cantidades generalmente similares a los requerimientos mínimos o las cantidades normales en los alimentos por lo que ayuda a conseguir requerimientos nutricionales o fisiológicos del deportista, en algunos casos poseen nutrientes en cantidades elevadas para el tratamiento de deficiencias nutricionales conocidas. Poseen un medio de ingestión adecuado o práctico para su consumo en una instalación deportiva, y por lo general son reconocidos como productos de valor por los expertos en ciencia y medicina del deporte.
 El mayor problema que ocurre con estos productos la falta de regulación en la Unión Europea que hace que en un país un producto sea de venta exclusiva en farmacias y en otro sea de venta libre en supermercados con los consiguientes problemas de uso y dosificación De la misma hace falta una regulación en torno a su producción y etiquetado pues se han dado casos de deportistas que ha dado positivo en un control anti-dopaje por ingesta inadvertida de una sustancia, ya sea por un contenido fraudulento, que el contenido no coincida con el etiquetado, que la sustancia venga contaminada por el engorde “fraudulento” de animales, o por un contenido inadvertido por el fabricante por falta de control. En resumen, con este tipo de medicamentos los deportistas deben ser extremadamente cuidadosos y consumirlos siempre bajo consejo médico. Y por otro lado urge una regulación legislativa, al menos en la Unión Europea sobre suplementos dietéticos.
About the Author
  1. Angel

    muchas gracias por el aporte y por esta informacion, que es muy interesante.

    Un saludo.

  2. Tri-Naranjus

    lo que tomes con cabeza y control medico!

    disfruta

  3. Anonymous

    Alaaaaaa… Se te deja de ver dos meses y como te has puesto. Da gusto verte con tanto músculo. No se donde los vas a meter en la bici aero…
    Salud,
    Carlos

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